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Armando PridaArmando Prida NoriegaHyroxHyrox Puebla

Mi primer Hyrox: top 10 en dobles, 1h15 de sufrimiento bonito y ya quiero el siguiente

Le entré a mi primer Hyrox en Puebla, modalidad dobles, sin saber bien dónde me estaba metiendo. Salí 1 hora 15 minutos después, en el top 10 de mi categoría, hecho polvo, con una sonrisa enorme y muchas ganas de la siguiente. Aquí les cuento las 8 estaciones, lo que aprendí y por qué le sigo a estas locuras.

Armando Prida
Mi primer Hyrox: top 10 en dobles, 1h15 de sufrimiento bonito y ya quiero el siguiente

Le entré al Hyrox sin saber bien dónde me estaba metiendo

Si no han oído de Hyrox, no se sientan mal: yo tampoco sabía bien qué era hasta hace unos meses. Es una competencia de fitness que mezcla correr con ejercicios funcionales. Suena tranquilo. No lo es. Son 8 kilómetros de carrera repartidos entre 8 estaciones de trabajo. Lo armaron para que termines con cara de "¿quién me metió a esto?" y al mismo tiempo gritando "¡quiero otra!".

Y eso fue justo lo que me pasó.

17 de mayo, Puebla, modalidad dobles

El 17 de mayo de 2026 me tocó debutar en mi primer Hyrox aquí en Puebla, en la modalidad de dobles. Para los que no están en este rollo: en dobles compites con un compa y se reparten las estaciones. Suena más fácil. Tampoco lo es. Porque cuando tu pareja se está dejando el alma, lo último que quieres es ser tú el que afloje.

Las 8 estaciones que no se me van a olvidar

Para que se den una idea, esto fue lo que nos aventamos entre los dos, con 1 kilómetro corriendo antes de cada estación:

  • 1,000 metros en SkiErg — esa máquina con dos jalones que se ve sencilla y te traiciona en los primeros 30 segundos.
  • 50 metros de sled push — empujar un trineo que pesa lo que tu autoestima al kilómetro 5.
  • 50 metros de sled pull — jalar el mismo trineo hacia atrás, como cangrejo digno.
  • 80 metros de burpee broad jumps — burpees con salto largo, el ejercicio más maldito que existe.
  • 1,000 metros de remo.
  • 200 metros de farmer's carry con dos kettlebells, sintiéndote pollo del mandado.
  • 100 metros de sandbag lunges — desplantes con un costal en la espalda, porque la vida sin retos es aburrida.
  • 100 wall balls — aventar un balón a un blanco arriba haciendo sentadilla, hasta que ya no sientes los hombros.

Y entre cada bloque, otro kilómetro corriendo. Como si nada.

1 hora 15 minutos y top 10 de la categoría

Terminamos en 1 hora con 15 minutos. Y cuando salieron los resultados oficiales, nos colamos al top 10 de nuestra categoría en dobles. Yo no lo podía creer. Mi compa tampoco. Nos abrazamos como si hubiéramos ganado el mundial. Y bueno, para nosotros ese día sí lo ganamos.

Lo más curioso es lo que sentí al cruzar la meta: deshecho, sudando como en sauna, con las piernas vibrando solas… y al mismo tiempo con una sonrisa enorme. Ese momento donde el cuerpo dice "ya no" y el alma contesta "otra vez".

Por qué le sigo a estas locuras

Hay quien me pregunta por qué, a estas alturas, me sigo metiendo en cosas así. La respuesta no cambia: porque me hace sentir vivo. Porque cada vez que cruzo una meta nueva le recuerdo a mi cuerpo y a mi cabeza que todavía aguantan, que todavía hay cuerda.

Y porque hay una parte que para mí pesa más que el resto: los chavos que nos ven. Mis hijos, los sobrinos, los muchachos que se cruzan con uno en el gimnasio, los chavos de Fundación Sentido. Si una sola persona ve que un señor terminó su primer Hyrox con una sonrisa, y eso le da la pizca de motivación que necesitaba para empezar a entrenar, dejar la cerveza del jueves o salir del bache donde anda… entonces valió cada kilómetro.

La vida se disfruta moviéndose. Se disfruta sudando con un compa. Se disfruta poniéndose retos medio absurdos y descubriendo que sí podías.

Ya quiero el siguiente

Lo digo claro: me quedé con muchísimas ganas de competir otra vez. Salí del recinto en Puebla pensando en cómo voy a mejorar el tiempo, qué estación voy a entrenar más (los burpee broad jumps me deben una) y a quién más le pego para meternos juntos al siguiente.

Si están leyendo esto y todavía no se atreven a meterse a una competencia "así de loca", háganme caso: aviéntense. No necesitan ser atletas. No necesitan verse "listos". Pónganse la fecha, paguen la inscripción y ya. El resto se acomoda en el camino — con madrugadas, con dolores nuevos y con esa sonrisa torcida que aparece al final.

Nos vemos en la siguiente meta. Y si traen disfraz, mejor.

Armando